Grandes campos con hectáreas llenas de cultivo, tractores y agricultores que trabajan duro bajo el sol para cosechar las ricas frutas y hortalizas que consumimos a diario. Esto es lo que se nos viene a la cabeza cuando escuchamos la palabra agricultura, aunque lo que nos imaginamos sobre este término puede variar si observamos este sector de cara al futuro, en el que podemos encontrar agricultores con batas y guantes de laboratorio trabajando donde la tradición se unifica con la innovación. Hablamos de la agricultura vertical.

Se espera que para el año 2050 se pierda un 10% del rendimiento agrícola actual debido a la erosión de los suelos incrementada por la agricultura intensiva que sobreexplota las capacidades de dichos suelos, por lo que la agricultura vertical es la solución.

Entonces, ¿qué es la agricultura vertical?

Es aquella que tiene por enfoque  plantar cultivos dentro de edificios y rascacielos . Mientras más grande y alto es el edificio, mayor cultivo se puede almacenar. Estos edificios tienen un funcionamiento parecido al de un invernadero. Se trata de acondicionar las variables ambientales a la optimización en el crecimiento de los cultivos y al mismo tiempo aumentar la producción.

El cultivo vertical de alimentos ha existido durante décadas, pero la industria tuvo un empujón con los avances de la iluminación LED, por su menor costo. Si eso se combina con robótica, innovaciones e inteligencia artificial, se crea una industria que es viable y escalable (con potencial de expansión).

Características y ventajas:

Menos espacio para poder producir alimentos.

Dado que la población mundial está creciendo cada vez más, hay mucha más demanda de alimentos. Por ello, se ha reducido la cantidad de suelo fértil y el resto está degradado. Con estas granjas verticales se aprovechan los ambientes urbanos para sembrar y cultivar.

Tecnología LED

Esta es cada vez más barata, por lo que la producción también reduce sus costos. De esta forma, aunque los cultivos no puedan aprovechar la luz del sol, pueden crecer con bajo coste. Este mercado está creciendo en economías como las de Asia y el Pacífico.

El consumidor está al cuidado del medio ambiente.

Debido a la demanda de alimentos con menos químicos es cada vez más alta. Estos cultivos permiten producir productos locales y reducir las distancias en el transporte y, por ende, la contaminación atmosférica.

Los productos de la agricultura vertical pueden ser tan saludables como los cultivos de la agricultura tradicional y se deben de encontrar canales para educar al consumidor sobre los beneficios nutricionales y ambientales de la agricultura vertical.

Jeffrey Landau, director de desarrollo de negocios de Agritecture Consulting, estima que el valor global del mercado agrícola vertical aumentará aproximadamente a US$6.400 millones para 2023, desde US$403 millones en 2013, con casi la mitad de ese crecimiento en EE.UU.

Puede que esté llegando el momento en que en lugar de transportar y comercializar con frutas y verduras a nivel mundial, se comercialice con datos climatológicos sobre cada producto. De esta manera se podrá cultivar en cualquier parte del mundo productos típicos de ciertas regiones en concreto, con sus mismos nutrientes y sabores. Y todo gracias a la agricultura vertical.

El futuro de la agricultura no va hacia delante, más bien, se dirige hacia lo más alto. 

¿Es el futuro de la agricultura realmente vertical?